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Nuestros Principios

El estilo del CEIA que lo caracteriza y le da un sello propio en el quehacer de toda la comunidad educativa, se sustenta en los cuatro siguientes valores.

  • Respeto por la dignidad y trascendencia de la persona humana.

Implica la no discriminación, aceptación de las diferencias individuales, empatía, asertividad, tolerancia, respeto y honradez frente a los puntos de vista divergentes y compromiso con el crecimiento personal del otro.

  • Autenticidad.

Implica actuar en consecuencia con los principios y sentimientos que se declaran, siendo objetivo, democrático en su actuar, justo, disciplinado y proactivo.

  • Solidaridad.

Implica compromiso con el otro, participación, colaboración, responsabilidad, sensibilidad social, actitud crítica, autocrítica y afectuosa hacia los demás.

  • Profesionalismo.

Implica una persona que sea autónoma en sus decisiones, gestionador, con actitud de liderazgo, eficiente, perseverante, capacitado y con deseos de aprender en forma continua.

Podríamos concluir que concebimos la educación como una acción cuyo objetivo es que el hombre adquiera y asimile activamente un conocimiento, comprensión y participación del medio natural y cultural en que vive.

De acuerdo a lo anterior, se asume entonces, la necesidad de formar:

  • Un hombre sano, libre, con ideales y valores, con real vocación democrática, solidario, honesto, veraz, capaz de desarrollar el pensamiento reflexivo y el espíritu crítico con objetividad, tolerante, respetuoso de los demás y de sí mismo, amante de la paz, conocedor y defensor de sus derechos y deberes.
  • Un hombre creativo y descubridor de sí mismo y del mundo en que vive, del conocimiento, de las artes, de las ciencias y sus aplicaciones, de los bienes sociales y culturales en general, que son y deberán ser patrimonio de todos; capaz de instrumentalizarlos, vivirlos y ponerlos al servicio de su entorno social.

De aquí que el currículo del CEIA Quimahue, debe apuntar a que los jóvenes configuren un marco ético-valórico, mediante el cual guíen su vida en la búsqueda de logros humanamente trascendentes, sin quedarse en lo meramente práctico, que depende de ventajas y circunstancias cambiantes. Esto quiere decir que hay que guiar a los jóvenes y a los adultos a cultivar su libertad y autonomía, enfatizando el papel activo que debe tener el individuo en el proceso educativo, donde además de estimular sus intereses y respetar sus derechos, se desarrolle integralmente como persona situada en su tiempo, con dignidad, cultura y con sensibilidad natural, propia de un ser autónomo, crítico, reflexivo y trascendente